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UD. NO LO HAGA: CEO por accidente (Capítulo I)



Ser un líder es algo que se puede dar de forma innata, una cualidad de esas que pocas personas la llevan en la sangre. Hay otras oportunidades en que se es líder sin siquiera saberlo, especialmente si la jerarquía y rol que precedía fue otro, y es este -quizás- el escenario más complejo porque “hay que echar andar la moto” desde el palco que es aprender la mecánica de una Gerencia General.


Para mí podría haber sido muy fácil decir que no, por miedo, por no contar con la preparación adecuada, por ignorancia, por todas las anteriores.


A finales del 2017 el Gerente General de Imagemaker me comunica que vuelve a vivir a Alemania, su tierra natal, para estar más cerca de su familia. Esto obviamente enciende las alarmas y tomo contacto de forma inmediata con empresas de headhunting para que me ayudaran a encontrar al nuevo líder de la empresa. Pasé meses buscando, entrevistando y nada. Nadie lograba hacerme ‘clic’ o entusiasmarme lo suficiente como para poder contratarlo.


Yo desde la presidencia del directorio miraba cómo la fecha límite para contar con alguien al mando de Imagemaker se acercaba a una velocidad abismal, lo que me generaba una gran ansiedad y bastante estrés. No podía tener una empresa descabezada, eso por ningún motivo.


El resto de los directores me vieron complicado con la situación y se les ocurrió una brillante idea: “Lionel, ¿por qué no tomas tú la Gerencia General? No va a existir nadie que conozca esta empresa mejor que tú”. Por dentro pensé “M!3#8@, hasta que me lo pidieron. ¿Cómo me saco esto de encima?”


Prácticamente me empezó a dar una crisis de pánico. ¡¿Ser el responsable de cómo le vaya a mi propia empresa?! Y si las cosas salen mal, ¿a quién voy a culpar? ¿A mí mismo?


El destino de la Imagemaker y de las 90 personas que trabajan hoy en ella dependerían de mis decisiones. Mi respuesta al directorio fue un “Lo voy a pensar”, pero sabía que era una respuesta políticamente correcta por que no podía decirles algo como un ‘por ningún motivo’, ‘no me atrevo’ o un ‘no me siento preparado’.


A pesar del miedo y de la incertidumbre siempre he ido de frente, encarando con el pecho inflado cada tropiezo y cada problema, pero esto era algo importante en múltiples niveles.


Llevaba semanas sin dormir pensando en qué hacer. Prácticamente le ofrecía la Gerencia General a cualquier persona que fuera pasando por la calle con tal de no tener que asumir el rol que me correspondía y que al parecer todos en la empresa estaban esperando que asumiera.


Los días parecían tener más horas, y no en el buen sentido de la expresión.


En una de esas noches de catarsis, tuve una conversación con un gran amigo y empresario, Pablo Iturbe, quien me dice, “Dude (sí, ‘dude’, porque él se cree gringo, y bueno, vivió mucho tiempo en Canadá… habla español como yo escribo en el teclado con la nariz), no puedo creer cómo no eres Gerente General de tu empresa”, y burlándose me dice “Mr. Chairman (que significa Sr Presidente), tienes que ser tú el Gerente General”. Tomé aire mientras pensaba por dentro: “Maldita sea. Tiene razón”.


Un par de días después de haber conversado con Pablo, me reúno con Benjamín, Director de Imagemaker y le digo “Ok, estoy listo para asumir, pero no preparado”. Su respuesta venía de la mano de un tono que fue reconfortante y con una carga de responsabilidad enorme: “Sí, estás preparado, Lionel. Lo vas a hacer bien”.


Mientras más palabras recibía de respaldo y de motivación era peor para mí, sentía que todo el mundo tenía unas expectativas gigantescas y que tenía que sobresalir para poder llevar a la compañía a su siguiente etapa. Mi etapa.


Me envalentoné y tomé el control de mi propia empresa luego de 13 años trabajando en ella. Sé que suena ridículo pero mientras más escribo estas palabras, más tonto me siento. Un leso de tomo y lomo.


Pero los varios espaldarazos que recibí por parte del Directorio, hicieron que tomara el suficiente coraje para comenzar a entramar un plan que, a pesar de tener algunos tropiezos en el camino, terminó siendo algo robusto y provechoso para Imagemaker.


Ser empresario implica saber que se aprende de los triunfos y de los tropiezos. Pero el líder sabe que el aprendizaje entregado por una caída tiene un valor inconmensurable. Y tenía todo para poder equivocarme, aprender y acercarme más al éxito.


Por eso queremos contar la historia de la empresa desde el lado del día a día como de lo que ha sido su historia. Queremos que seas parte de este camino que recorremos todos los Makers. Acompáñanos en esta historia que te iremos contando semana a semana.


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